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Atracón

“Extras” en la dieta y tamaño del estómago: No al atracón

Mantener unos buenos hábitos de forma constante es muy difícil, especialmente si se viene de largo tiempo manteniendo unos malos hábitos, y es comprensible que el paciente pueda realizar algunos “extras” ocasionalmente. Pero esos “extras” nunca deben ser a costa de darnos un atracón.

Un objetivo muy importante a conseguir es intentar que estos “extras” no nos hagan retroceder en el proceso de pérdida de grasa corporal y reeducación alimentaria. Para ello, como nos gusta insistir, es fundamental una buena actividad física. Pero además, nos gusta recalcar algo que la gente probablemente no tenga en cuenta, y que es que el tamaño del estómago es muy adaptable.

Objetivo inicial: reducir el estómago

Cuando iniciamos un proceso de reeducación alimentaria, uno de los objetivos a lograr es habituarnos a ver menos comida en el plato y a comer menos cantidades (especialmente en el perfil del paciente que engorda sobre todo por comer más cantidad de la que debe). Por eso aconsejamos siempre una dieta con pesaje pesando los alimentos para saber que esas cantidades se respetan de modo adecuado.

Como hemos dicho, el estómago, tiene mucha capacidad de adaptación: si se le mete mucha comida durante un atracón, se dilata y “pide más comida”. Y viceversa, con menos comida, se pasa un poco de hambre al principio, pero generalmente casi todos los pacientes coinciden en que se acostumbran pronto. Y lo que es mejor, si en el momento de un “extra”, intentan comer de más, no pueden, ya que no les cabe tanta comida como antes.

Pues ahí está el éxito: al comenzar a comer menos cantidad, el paciente ha conseguido reducir el tamaño del estómago y ahora por sistema come menos, incluso a veces se siente mal si se pasa comiendo.

El atracón nos puede llevar a tener siempre hambre

El problema puede venir con los “extras”, que pueden echar por la borda este trabajo que ha costado tiempo y hambre. Si, como es normal, el paciente hace algún “extra” ocasional, pero lo que hace es darse un atracón hasta quedarse a rebosar, el paciente puede dilatar de nuevo el estómago. Esto nos acarreará dos consecuencias: nuevamente volverá a caber más cantidad de comida en el estómago (y dificultará la pérdida de peso) y al volver a comer la cantidad que toca, se volverá a tener sensación de hambre mientras el estómago se adapta. De hecho, estos pacientes pueden ir siempre con sensación de hambre permanente y llevar a un abandono del proceso de reeducación alimentaria.

Por ello, es muy importante mentalizar a los pacientes en que, si tienen que hacer algún extra, coman despacio y escuchen a su estómago, para parar si se sienten saciados, y eviten el atracón.

Y que tal vez sea mejor que el extra que hagan sea comiendo alimentos menos aconsejados con más grasa, que comiendo grandes cantidades. En ese momento puntual tal vez ingerirán más calorías por la grasa, pero posteriormente seguirán comiendo menos y con menos sensación de hambre, por lo que el seguimiento de la reeducación alimentaria será mejor.

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