96 384 72 08

C/ Nicolás Estévanez, 14. 46018. Valencia

La importancia del mantenimiento (I): En las fiestas.

Llevar una dieta, o mejor dicho, mantener unos buenos hábitos de por vida, resulta difícil en muchas ocasiones. Además, nuestra vida social, donde casi todo lo celebramos comiendo, no lo facilita. Es comprensible, e incluso saludable para la salud mental,poder hacer unos pequeños extras en nuestra forma de comer. Pero el reto está en que esas ocasiones no echen por tierra lo que estamos consiguiendo mediante la reeducación alimentaria. De ahí que queremos recalcar la importancia del mantenimiento de los resultados obtenidos mediante la dieta y reeducación.

Como nos gusta recalcar, el proceso de dieta para perder peso ocupa un tiempo limitado en la vida, pero el mantenimiento es lo que debemos realizar el resto de nuestra vida. Por ello, si no sabemos realizar el mantenimiento, estamos condenados al fracaso y, tarde o temprano, recuperar el peso perdido. De ahí que insistamos en que la clave es aprovechar la dieta para realizar una reeducación alimentaria que lo facilite. Pero, ¿y ante las celebraciones, viajes y resto de vida social?

Como ya hemos dicho, en la cultura social que tenemos, lo celebramos casi todo comiendo, y la mayoría de estas celebraciones, tienen un carácter cíclico (se repiten anualmente, como las fiestas de Navidad, Semana Santa, las fiestas patronales o regionales, las vacaciones de verano, algún viaje…). Si  en cada una de estas celebraciones no nos mantenemos, el fracaso está asegurado. Con que cada una de ellas suponga aumentar de 1-2 Kg de grasa, acabaremos el año con 6-8 (o más) Kg extra, y esto es un camino que tendremos que volver a recorrer para volver al peso donde estábamos, además del que tenemos que seguir avanzando para perder peso. O dicho de otra forma, no se puede nadar contra corriente.

¿Y cómo conseguimos mantenernos?

Por ello, para no echar por la borda los esfuerzos, nos tendremos que centrar en conseguir algunos objetivos. Primero, tal y como hablamos en su momento, intentar no comer hasta hartarnos. De este modo, mantendremos un estómago de un tamaño más pequeño con las ventajas que ya comentamos. Segundo, buscar un punto de equilibrio. Si cada fiesta aumentamos de peso, tal vez deberíamos plantearnos comer algo menos en las sucesivas. Y por último, y no nos cansaremos de repetirlo, ejercicio y más ejercicio. Vemos en muchas ocasiones pacientes que, en estas épocas de excesos, además de realizarlos, reducen la actividad física (bien por vacaciones del centro deportivo, por pérdida de la rutina…), mientras debería ser al contrario: si hacemos “extras comiendo” también deberíamos hacer un ejercicio “extra”.

El ejercicio es, con gran diferencia, lo que nos va a permitir mantenernos con mayor facilidad. Si dejamos de hacerlo, vamos a perder masa muscular y aumentar masa grasa. Veremos queaumentamos de volumen aunque nos mantengamos en el peso (y tal vez nos llevemos al error de que estamos consiguiendo un buen resultado), y cuando retomemos la dieta y el ejercicio, tal vez recuperemos ese músculo y perdamos volumen, pero será más fácil frustrarnos si cometemos el error de pesarnos y vemos que el nuevo esfuerzo no se traduce en unos kilos de menos (aunque estemos perdiendo volumen). Todas estas variaciones que nos van a confundir, las podremos evitar si mantenemos el ejercicio durante esa época.

De este modo y siguiendo estas pautas, deberíamos ser capaces, en estas situaciones, si bien de no perder peso, pues no es el momento, al menos de no recuperarlo. Con ello, ya tendremos mucho avanzado para, cuando lo volvamos a retomar, partir del punto donde nos quedamos, y de ese modo cada progreso nos servirá para avanzar, y no para volver a recorrer un camino que ya habíamos recorrido previamente.

Este sitio de Internet utiliza cookies para mejorar la nevagación. Por favor, configure el uso de cookies según sus preferencias. Dispone de más información en nuestra Política de Cookies (PUEDE CONSULTAR NUESTRA POLITICA DE PRIVACIDAD COMPLETA).    Ver